Pirateria: No solo sucedio en el mar caribe
La música, pasión para algunos, negocio para otros, tanto por la idolatría que existe hacia aquellos que la hacen como por simple gusto. Sin importar las razones, diariamente incrementan las ambiciones de personas y/o bandas que buscan el estrellato y ser reconocidos en todas partes por su trabajo. Añorando aquel momento en que se paran en tarima y dan gracias a su público por todo el apoyo brindado; irónicamente en nuestro país ese apoyo es algo relativo, ya que en cuanto a la compra de discos originales se refiere, muchas personas lo piensan dos veces y terminan prefiriendo ahorrar ese dinero para una entrada de cine.
La piratería es un gran rival para las disqueras o músicos independientes puesto que distribuyen los productos a precios de fácil accesibilidad, con los cuales, los organismos correspondientes, no han buscado una manera de canalizar ese descontrol.
El gran esfuerzo que requiere producir un disco aquí en Venezuela va desde largos ensayos para luego pasar a la pre producción de los posibles temas, producción del disco, largas y costosas horas de grabación, la mezcla de la grabación, masterización, reproducción y promoción, agregando a todo esto la compra de equipos ya que la gran mayoría de los artistas venezolanos poseen una condición de producción independiente. Esto acarrea una serie de gastos que debido a la problemática planteada no incentiva y detiene el desarrollo musical ya que no hay sustento. Muchas veces es por el bajo poder adquisitivo, otras como mencioné anteriormente se debe a los bajos precios que ofrece el comúnmente denominado “mercado negro”
Aclarando que la ética está basada en principios universales mientras que la moral en la opinión y visión particular de una persona regida por el ente social; cabe destacar que en el primer ámbito mencionado, considero incorrecto la copia ilegalizada del trabajo discográfico de los músicos ya que atenta contra sus derechos y violan su autenticidad, es un robo directo a los compositores e intérpretes; sin embargo tampoco hay que dejar por fuera el aspecto moral, desde el punto de vista del artista es evidente que no está de acuerdo con la copia no autorizada pero desde el punto de vista de aquellos que la compran es moralmente correcto principalmente por el ahorro de dinero que esto acarrea al igual que la fácil adquisición.
La copia ilegalizada no permite el desarrollo de esta industria en el país, deteriorándola en el ámbito cultural. Se debería brindar mas apoyo al talento nacional adquiriendo material original y así se contribuye a su evolución donde el músico recibe lo que le corresponde y el consumidor también opta por un producto de mayor calidad y duración.
Esta polémica que invade la sociedad venezolana es vital brindarle la importancia adecuada ya que ha traído consigo un gran atraso en la producción, promoción y exportación de artistas en pleno crecimiento y una consecuencia de esta situación es la llamada “fuga de talentos” que consiste en la emigración por parte de aquellos artistas que buscan triunfar y observan que el país no les brinda el ambiente para lograrlo, cuyo fenómeno se ha visto en abundancia estos últimos años.
Venezuela necesita que las autoridades competentes busquen una solución al problema ya que éste se encuentra en el auge debido al incremento de la demanda por parte de los venezolanos.
Autora: Adriana (nana) :)
1 comentario hasta ahora
Replica
oh =)
gracias por respetar mis derechos de autor XD
aunke tambien te llvas parte del credito por la ayuda
jaja
gracias x djarme entrevistarte…